Servicios
No trabajo con paquetes cerrados ni con programas de X sesiones. Lo que ves aquí son las cuatro formas de entrar y de estar en un proceso conmigo, con lo que incluye cada una y lo que cuesta.
Antes de comprometerte con nada, hablamos. Me cuentas qué te está pasando y qué esperas de la terapia, yo te explico cómo trabajo y resolvemos las dudas prácticas: frecuencia, precio, duración estimada.
Si al colgar cualquiera de los dos ve que no encajamos, no pasa nada: te oriento hacia otro profesional o hacia el recurso que creo que te vendría mejor.
Es el núcleo de mi trabajo y probablemente lo que estás buscando. Un proceso continuado con personas adultas, con objetivos que definimos entre los dos y que revisamos cada cierto tiempo para comprobar que vamos a algún sitio.
Empezamos con dos o tres sesiones de evaluación para entender de dónde viene lo que te pasa y qué lo mantiene hoy. A partir de ahí trabajamos. Al principio suele ser semanal; según avanza, quincenal.
A veces lo que hace falta no es un proceso largo, sino entender bien qué está pasando. Una evaluación psicológica estructurada, con entrevista clínica y las pruebas que correspondan, y un informe escrito con las conclusiones y las recomendaciones.
Si después decides continuar en terapia conmigo, la evaluación ya está hecha y arrancamos directamente por la fase de trabajo.
Terminar la terapia no tiene por qué ser cerrar la puerta. Cuando un proceso llega a su fin, muchas personas prefieren mantener una sesión cada varios meses, o poder volver puntualmente si aparece algo.
Solo para personas con las que ya he trabajado. No hace falta reabrir un proceso completo: se reserva la sesión que se necesite, cuando se necesite.
Modalidad
El precio y la duración son los mismos. Cambia el sitio desde el que nos vemos, no el trabajo que hacemos. Puedes alternar según te venga la semana.
Honestidad
Saber dónde termina mi trabajo es parte de hacerlo bien. Si lo que necesitas está en esta lista, te digo con quién hablar.
Esta consulta no es un servicio de urgencias y no atiende situaciones que requieran respuesta inmediata. Si estás en una crisis, en España tienes el 024 disponible las 24 horas y el 112 para emergencias.
Trabajo con personas adultas desde los 18 años. Para niños y adolescentes hace falta formación específica que yo no tengo, y te puedo pasar contactos de compañeros que sí.
No soy médico y no prescribo ni ajusto tratamientos farmacológicos. Si hace falta, coordino con tu médico de familia o con psiquiatría, siempre con tu permiso.
Los informes que emito son clínicos, no periciales. Para procedimientos judiciales necesitas un psicólogo forense, que es otra especialidad.
Lo práctico
Siguiente paso
Para eso está la llamada de orientación. Veinte minutos, sin coste, y salimos de dudas.